Mi hija decidió a viajar tambien, hace 22 años no habia vuelto a su pais nativo, a su tierrita, a su ciudad. Su esposo que siempre habia mostrado interes en conocer el pais de ella se apuntó tambien al viaje y naturalmente, los dos muchachos, de 5 y 7 años. La suegra se apuntó tambien, quería conocer a Colombia, pero mas que todo por no dejar a su unico hijo y sus unicos nietos a viajar a un pais tan lejano y tan peligroso como Colombia solos, sin ella. Hice las reservas para el 30 de noviembre, epoca pre-navideña, por un lado por conseguir precios mas comodos pero tambien porque la familia quería celebrar la navidad en casa. Yo quería que se empaparan de la alegria pre-navideña en Colombia, los villancicos, el alumbrado y la fiesta de las velitas en la vispera de la Inmaculada.
Así que este viaje realmente era el viaje de ella, de mi hija y el cumplimiento de su deseo de muchos años de mostrar su tierra a su familia sueca. Creo que le hizo mucho bien: visitar la tumba de su padre y de sus abuelos, reforzar los lazos de consanguinidad con sus parientes caleños: uno de sus tios habia viajado de los Estados Unidos con su señora, solo para estar en Cali cuando llegaramos, una oportunidad para ver a su sobrina y conocer a su familia. Estaba el otro tio tambien, su señora y los dos primos, la hija de la prima y muchos mas. Creo que lo que le hizo mas impacto a mi hija y especialmente a la suegra de ella fue la oprtunidad de conocer, ver de cerca y en una relación muy familiar e intima, las vidas de personas de otra cultura, otra idiosincrasia, otras condiciones socioeconomicas, otro marco para sobrevivir deque ellas habia visto antes en sus repetidos viajes de turismo a las playas europeas o aun de Bulgaria (aunque tecnicamente un pais europeo no dába la impresión de serlo) o Turquia. Las personas, los hogares y las historias de los colombianos que conocieron eran de vida real, la cotidianidad colombiana, las condiciones que les habia tocado no tanto por esfuerzo propio sino por haber nacido en una sociedad de clases: cosa superada en su propio pais desde hace mas de cien años.
El encuentro con la antigua empleada de la casa de sus abuelos, su hija y su nieta fue lo que conmovió a mi hija hasta no poder llorar mas.
Indigena del departamento de Cauca, de la montaña, del pueblo de lo paeces no es mas grande que las niñas del segundo año, de 8 años, de la escuela donde trabajé mis ultimos doce años de vida laboral. Una mujer humilde, sencilla, pero con un carácter definido, tiene igual facilidad al llanto como a la risa y su risa es una delicia de escuchar: tiene tono de voz bien claro y su risa es como el sonar de campanillas de plata.
La reunión entre ella y mi hija, la hija de ella quien se crió en la casa de mis suegros, sieno ahijada de mi suegro y la hija de 12 años de ella: tres generaciones de mujeres trabajadoras, luchadoras y tenaces pero generosas y davidosas, alegres y amables, honradas a morir y leales como solo ellas.
A la nieta la estan educando para que salga adelante, para salir del barrio de estrato 3 detrás de la plaza de mercado, del olor de las verduras putrefacientes, de la contaminación de los exhaustos de volquetas, motocarros, motos, taxis, camiones y buses. La nieta es una manifestación del deseo del ser humano de formar familia, tener a alguien a quien querer, cuidar, preocuparse y abrazar. Una niña dulce y ambiciosa, criada con mano suave y gentileza, con padre ausente, aunque parte de su vida, con una abuela quien la ha criado junto con su madre, pero con abuelos paternos que tambien son parte de su vida, fue una hija planificada y amada desde el principio, por una mujer que sintió su reloj biologico marcar el paso de los años fertiles y viendo que algun dia cuando su madre ya no vivía no tendría a nadie a quien amar en el mundo le pidió a un amigo de darle un hijo y así fue. Tuvo mucha suerte (o talvez escogió bien al padre de su hija) porque el, aun cuando no le exigian nada, se responsabilizó por la educación de su hija y sus padres estuvieron muy felices de tener una linda nietecita y así. las familias colaboran entre sí para que la niña se eduque bien y tenga futuro.
La abuela trabajó en la casa de mis suegros de empleada domestica por 35 años, pero como no le pagaban las cuotas del fondo de pensiones sino por un tiempo corto al ultimo no le alcanzaban para un ajubilación: solo para el rembolzo de los dinero contribuidos. Al morir de mis suegros y al repartir las casas entre los hijos ella y su hija se quedaron en la calle. Ninguno de los hijos se responsabilizó por ellas, les avisaron que su contrato con la familia se habia terminado y que desocuparan el cuarto donde dormían porque el heredero de la casa la iba modificar y tumbar esa parte de la casa para construir un apartamento en el segundo piso. Porque el otro de los hijos que vivia enseguida no les recibió en su casa sigue siendo un misterio para mi; hubiese sido lo logico, especialmente porque mi suegro las había recomendado a sus hijos al morir diciendo que no las desampararan. Hice un error gigantesco en no viajar a Colombia en ese tiempo, para el entierro de mi suegro, porque por no haber estado allá se hicieron un monton de cosas que a mi parecer siguen siendo mal hechos. La verdad es que estaba mal de dinero y hace un par de años habia estado en Colombia, sola, por mas de un mes, el viaje que consideré mi despedida a mis queridos suegros: pasé ese tiempo sentada con ellos, hablando, escuchando, compartiendo con ellos: despediendome con ellos en vida. Nunca jamás en mi mente me imaginé que la familia no compartía mis parametros de justicia y moralidad.
Les tocó buscar vivienda en otra parte y con los dineros devueltos de la pensión y una pequeña suma que le había dejado mi suegro compraron los electrodomesticos y los muebles para un pequeño apartamento en un barrio semi-peligroso. lejos de la casa donde habían vivido casi toda la vida. La hija le ha tocado duro, en una economía gris, de rebusque, sin trabajo fijo, haciendo mandados en alguna empresa, vendiendo comida que su madre prepara en las empresas donde la conocen y donde trabaja, haciendo manicure y pedicure ha conseguido pagar el arriendo y poner comida en la mesa.
(de estas cosas no se da cuenta uno recostada en un sillon al lado de la piscina en un hotel de turismo en Rhodos o haciendo slalom en un pista de un centro deportivo en los Alpes italianos....)
La ultima vez cuando las ví hubo en ese apartamento modesto en Ciudad Cordoba, donde vivian hace 7 años cuando estuve en Cali en una visita larga de tres meses. Estuve hospedada donde una amiga, en un conjunto cerrado pero pasé un fin de semana en el apartamento y las habia vistado varias veces. Tambien contraté la hija para que nos ayudara con el oficio en la casa de la amiga y con el lavado de la ropa: ella nunca ha trabajado como empleada domestica, pero sabiendo que ella necesitaba el dinero le pregunté si se apuntaría. Ella tambien venía a la casa de mi amiga para arreglarnos las uñas y nos sentabamos en el antejardín a tomar unas cervezas o una copa de vino: ella siempre ha sido para mi una amiga, en el primer plano. En algunas ocasiones les he enviado dinero, para un regalo de navidad y les he recordado del hecho que si las cosas se ponen realmente malas no se fueran a olvidar de la existencia mia.
(Estamos organizando una cuenta donde reunir dinero para enviarles con cierta regularidad, talvez cada mes o cada tres meses para ayudarles economicamente. Ademas de nosotros mi hija y su esposo, mi hijo, y la suegra de mi hija quienes han prometido participar regularmente. La proxima vez en Cololombia le llevo la tarjeta para sacar dinero de la cuenta ellas mismas. Es un esfuerzo, aun cuando retrasado, para corregir la falta que la familia cometió con la empleada en no completarle las cuotas que faltaban para que ella le pagaran su jubilación.)
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