Los primeros dias en Cali nos hospedamos en un cuarto en un hostal que se llamaba "Casa del Viajero", una casona antigua situada al comienzo de la Avenida Sexta, llegando al Paseo Bolivar y la Puente Ortiz, en todo corazón de la ciudad. Los baños estaban situados en el corredor, el cuarto tenia una ducha con agua fria y cortina de plástico con un remendón y multitud de cucarachas que vivian su vida propia durante las noches. Dormiamos todos cuatro en la misma pieza. La limpieza, sin embargo era diaria y nos cambiaban las toallas y la ropa de cama al diario. Los primeros dias caminabamos mucho, viistabamos centros de idiomas en busca de empleo (mi hermano y atenía su contrato con el Colombo Americano) ya que sin saber el idioma del pais lo unico que nos quedaba que nos podía sostener era el boom del Inglés que todos querían aprender.
Logramos a alquilar un apartamento de tres alcobas en las alturas: en el edificio Residencia Norte que quedaba enseguida del almacen Sears, entre la Sexta y las Americas, cerca al central de Transportes. El apartamento quedaba en el piso 13 y tenía una vista increiblemente bella hacia los Farallones de Cali. Allí establecimos nuestro colectivo semi-familiar que durante el primer año se convertió el epicentro de fiestas y reuniones de los "gringos" en Cali. Debo especificar que la palabra "gringo" se usaba en ese tiempo normalmente pero no exclusivamente, en referencia a los ciudadanos norteamericanos (US americanos y canadienses), aunque en los años posteriores se llegó a referirse a todos los extranjeros procedentes de USA, Canada, Europa o Australia.
Mi hermano habia traido su sistema de estero, sus luces de disco (psicodelicas :)) y su musica grabada en cassettes de los Estados Unidos y hubo fiesta todos los fines de semana. La gente llegaba, de los centros de Inglés, los voluntarios de Peace Corps que se veia en montones en las calles, los que evadían la llamada de enlistarse al ejercito: la guerra en Viet Nam estaba en su apogeo y muchos jovenes norteamericanos preferieron vivir en exilio a de ser enviados a los pantanos de Sudeste de Asia, a morir y a matar. Hubo droga, si, no lo puedo negar, pero nosotros no usabamos nada y les pediamos a nuestros amigos que dos cosas que no permitiamos en nuestro apartamento era la mari y las armas de fuego. Desde luego, no puedo afirmar que las reglas se hubiesen siempre respetado, pero solo puedo hablar de mi misma y luego de mi novio: tomamos nuestros aguardientes y me gustaba fumar uno que otro marlboro, pero esos eran nuestros vicios. Eramos , como se decía en ese tiempo" muy "zanahorias".
Muy pronto estuvimos trabajando: nuestros amigos floridianos en el centro de idiomas Meyer que estana situado en una antigua casona estilo republicano francés en el lugar donde despues levantaron el palacio rosa, el prototipo del pastel de las fiestas de los nouveaux riche (perdon mi francés ;). Un asesinato arquitectonico mas de otros tantos que se cometieron en esos años. (para ampliar el tema de la arquitectura y la transformación del Cali viejo en una ciudad moderna y los crimenes contra el buen gusto cometidos en esa epoca le recomiendo el blog de DAKAR "http://huellasymemorias.blogspot.se/2012/05/ensayo-sobre-la-ciudad-del-olvido-y-sus.html/ensayo-sobre-la-ciudad-del-olvido-y-sus.html
"Empezare con el Hotel Alférez, recordemos,
que este fue un emblema de la ciudad; construido a principios del siglo
XX, el hotel surgió en una época perfecta para su próspero desarrollo;
por un lado, la aparición del ferrocarril que iba desde el mar hasta el
eje cafetero; y por otro, el hecho de que Cali fuera parada obligatoria
para los vuelos Buenos Aires- Nueva York, lo volvieron en el hotel mas
importante. Con su arquitectura romántica, su imagen, se convirtió en las postales que iban “de Cali para el mundo”.
Sin
embargo, con el afán de modernización que empezó a rondar por la
ciudad, sobre todo después de la llegada de los juegos del ’71, los
dueños decidieron demoler este hermosísimo edificio a pesar de la
oposición de muchos.
El
Club San Fernando, por su parte, apareció en 1930 y fue durante mucho
tiempo, el club más prestigioso de Cali; a pesar de ser un lugar
excluyente, contribuyó en gran medida a la ciudad: durante los juegos
panamericanos, prestó su sede para ser escenario de algunos deportes
como esgrima; brindó su colaboración durante la explosión del 7 de
agosto; y en los 90’s le obsequió a la ciudad “La Negra del Chontaduro”.
El
club, fue demolido en el 2007 después de haber tenido muchos problemas
financieros y haber sido vendida la sede a un sujeto involucrado en el
narcotráfico, quien fue asesinado al año siguiente.
Estos
dos lugares tienen algo en común, y es que ambos fueron destruidos y el
lugar donde funcionaban, no tiene ahora ningún oficio. El hotel, que
fue arruinado mucho antes que el club está hoy convertido en una plaza,
pero antes de eso, estuvo mucho tiempo sin ninguna función; y el club
que hace sólo cinco años de su demolición, sigue sin funcionar. La
destrucción de lugares como estos para ser convertidos en plazas o
espacios inoficiosos no se qué propósito tiene, pero lo único que
refleja es que no nos interesa lo que pase con estos lugares que le
dejaron tan gratos recuerdos a la ciudad y a sus visitantes."
El centro Meyer contrataba solo angloparlantes nativos y por algunas semanas decidí asistir las clases para profes de Inglés (y aspirantes) en el Teacher's English Center con el viejo Bill Meier (creo que se llamaba así), un argentino ya con sus años por encima, siempre caballero, de finos modales. De allí llegué a Colombo Americano donde estaban buscando profesores para un programa en los colegios locales donde enviavan maestros de Inglés. La preparación era minima: una media hora con el cuento de "head start", los libros y la direcció donde. Eran los puestos menos deseados, enseñar en las primarias y los bachilleratos con clases grandes, cpon chicos poco motivados, indisciplinados y traviesos y había que viajar a los pueblos, en ocasiones, El sueldo era la mitad de lo ganaban los profesores de planta, de las clases para los adultos. Acepté y me tocó viajar a Yumbo, a una escuela de la parroquia, cogiendo bus en la Calle 15 a las cinco y cuarto de la madrugada, colgada de la puerta o apretujada como una sardina agarrada de un tubo metalico roto que podía quedarme en la mano en cualquier momento. Duré poco tiempo y en esos dias me enfermé de estomago tambien, seguramente por haber bebido agua del acueducto de Yumbo. Estaba infestada de amebas, no podía comer casi nada sin diarreas y malestar.
Fue en esos dos primeros mese, trabajando en la escuelita en Yumbo cuando tambien comencé a dictar algunas clases de Inglén en la horas nocturnas en el Harris English Institute, en barrio Granada, a media cuadra de la Avenida Sexta. Era una casa amplia y antigua, con un balcon en el segundo piso, tambien convertido en salón de clase. Era una experiencia deliciosa: tenía 22 años, el cabello en dos colitas por encima de las orejas, una minifalda de flores pequeñitas de colores en un fondo azul marino, unas sandalias altas ...y manejaba apenas suficiente Inglés para sostener una conversación a medias...pero eso no parecía ser un problema. Era joven, extranjera y no hablaba Español. En esos primeros meses no creo que mis alumnos aprendieron mucho Inglés pero yo aprendí montones de Español....Mis alumnos eran en su mayoría jovenes adultos, muchos profesionales que querían mejorar su Inglés o aprender los principios. El metodo de Harris (el dueño del instituto era un canadiense alto y bien parecido, con una personalidad sociable, casado con una caleña de buena familia.) se basaba en lograr que la gente "soltara la lengua" desde el principio, que hablara sin importar mucho la parte formal, como la gramatica. Se basaba en la conversacíon, ampliar rapidamente el vocabulario, pero solo servía para aprender a hablar, no leer o escribir el idioma. Luego tuvimos que meterle mas gramatica, mas sintaxis y semantica, mas didactica, traducción, comprensión de lectura etc para ampliar la experiencia del aprendizaje.
Fue en esos dos primeros mese, trabajando en la escuelita en Yumbo cuando tambien comencé a dictar algunas clases de Inglén en la horas nocturnas en el Harris English Institute, en barrio Granada, a media cuadra de la Avenida Sexta. Era una casa amplia y antigua, con un balcon en el segundo piso, tambien convertido en salón de clase. Era una experiencia deliciosa: tenía 22 años, el cabello en dos colitas por encima de las orejas, una minifalda de flores pequeñitas de colores en un fondo azul marino, unas sandalias altas ...y manejaba apenas suficiente Inglés para sostener una conversación a medias...pero eso no parecía ser un problema. Era joven, extranjera y no hablaba Español. En esos primeros meses no creo que mis alumnos aprendieron mucho Inglés pero yo aprendí montones de Español....Mis alumnos eran en su mayoría jovenes adultos, muchos profesionales que querían mejorar su Inglés o aprender los principios. El metodo de Harris (el dueño del instituto era un canadiense alto y bien parecido, con una personalidad sociable, casado con una caleña de buena familia.) se basaba en lograr que la gente "soltara la lengua" desde el principio, que hablara sin importar mucho la parte formal, como la gramatica. Se basaba en la conversacíon, ampliar rapidamente el vocabulario, pero solo servía para aprender a hablar, no leer o escribir el idioma. Luego tuvimos que meterle mas gramatica, mas sintaxis y semantica, mas didactica, traducción, comprensión de lectura etc para ampliar la experiencia del aprendizaje.
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