Sunday, January 19, 2014

Ni siquiera sabía que esa ciudad existia

en 1970, cuando llegamos, mi hermano y un par de amigos de el, a Cali, procedente de Miami, en el vuelo de Ecuatoriana de Aviación,  en un DC 6, con escala en Panama. Decolamos de Miami Internacional despued del medianoche y llegamos a Calipuerto con la primera luz del dia.. Mi decisión de viajar a Colombia se había tomado en el ultimo momento, dos dias antes, cuando le dije a mi hermano que iría Colombia con él, no iba a regresar a Finlandia como el habia sugerido y tampoco me iba quedar en los Estados Unidos, donde tenia un novio de pocos meses y  una visa de turismo por vencer. Fue una decisión de la cual nunca tuve motivo de arrepentirme.

Era como entrar a un sueño del cual no se despertaba. El tiempo corrió fuera del foco, con una desfiguración de la realidad que se hubo podido atribuir a alguna droga que estaba muy de moda en esos dias, excepto que no me drogaba. La realidad así como yo lo conocía ya no existía: estabamos en la famosa "dimensión desconocida".

La Damisela del Valle (siempre he percibido Santiago de Cali como una ciudad femenina. Antes le decia la Dama del Valle, pero ultimamente  he empezado a usar el termino "damisela".) apenas se estaba despertando, sacudiendo sus siete velos de neblinans matutinas, desperezandose,  envolviendose en su perfume favorito, la melaza de caña de azúcar cuando bajé del avión y caminé los pocos metros en el aire libre,  con la brisa mañanera en mi pelo al edificio del aeropuerto donde pasamos por la inmigración, recogimos las maletas (traía solo una maletita de aproximadamente 8 kg de peso) y luego cogimos un taxi a la ciudad. Recuerdo muy poco de esa mañana: la gente muy bronceada y de poca estatura,  la fragancia dulce en la brisa y las nieblas que se estaban levantandose.

Nota historica:

"a plana. Por: Julio César Londoño
Cali 1960-2010
Abril 01 de 2010

En los años 60 los jóvenes caleños participan con entusiasmo en la ‘revolución mundial’: escuchan rocanrol, usan la píldora, fuman marihuana, visten bluyines y minifaldas, son de izquierda y les encanta un material novísimo, los plásticos (de aquí el calificativo de ‘chicos plásticos’, que aún subsiste). Los mayores escuchan a Pacho Galán y Lucho Bermúdez. Los señores usan sombrero, trajes de colores tierras y pantalones con bota militar; las señoras, vestidos ceñidos pero nunca por encima de la rodilla, y peinados con mucha laca.
En esta década y en la siguiente la frívola Cali se sofisticó por primera y última vez. En 1960 llegó Fanny Mickey y ‘prendió el mecho’: organizó festivales de arte y se desnudó en la terraza del Hotel Aristi para el fotógrafo Hernán Díaz (y para escándalo de la parroquia). Enrique Buenaventura empezó a urdir sus dramas políticos. Los talleres de Pedro Alcántara, Hernando Tejada, María Theresa Negreiros y Fernell Franco no cerraban nunca. Se construyeron La Tertulia y el teatro al aire libre Los Cristales. Jotamario y Gonzalo Arango cavaron aquí una de las trincheras centrales del nadaísmo, un movimiento que introdujo en la poesía los temas urbanos y desacartonó su lenguaje.
Por desgracia, imperaba en la época el realismo socialista, una estética fatal que echó a perder generaciones enteras de artistas.
En 1970 Cali tiene 859.000 habitantes y dos universidades, la del Valle y la Santiago. La ciudad bulle de preparativos para la celebración de los Juegos Panamericanos de 1971. Se trabaja día y noche en la construcción de vías, puentes y escenarios deportivos. La construcción de urbanizaciones formadas por residencias uniformes empieza a predominar sobre las casas construidas al gusto del cliente.
Al final de la década se inicia la construcción de los primeros centros comerciales, Unicentro y Cosmocentro, y aparecen las unidades residenciales cerradas y los edificios de apartamentos.
En los 80 la expansión de la ciudad la convierte en el centro de un área conurbana formada por Yumbo, Candelaria, Jamundí y la propia Cali. En 1982 se erige la Torre de Cali, un emblema totémico del Cali moderno.
Es la década de la irrupción del narcotráfico, el fenómeno más revolucionario de la historia del país: el capital, el poder y millones de hectáreas cambiaron de dueño. Aunque el fenómeno permeó a toda la sociedad colombiana y ‘torció’ hasta la guerrilla, Cali fue la doncella más perjudicada porque tuvo la desgracia de contar con unos bandidos glamorosos que la sedujeron de cabo a rabo. Ni Cali ni el país volvieron a ser iguales. No digo que antes las cosas fueran color de rosa (las élites colombianas siempre han sido famosamente torpes, excluyentes, ambiciosas y mezquinas) pero hay que reconocer que el narcotráfico complicó hasta el delirio la ecuación nacional.
Con la implantación de la elección popular de alcaldes en 1987, las élites de la ciudad perdieron el poder a manos de unos líderes plebeyos… y no menos voraces que sus aristocráticos antecesores.
En los 90 desaparecieron los cines de barrio y la ciudad volvió a cambiar su perfil económico: el comercio y los servicios desplazaron a la industria como la principal actividad económica de la ciudad.
En lo que va de este siglo, el Valle ha sufrido las nefastas consecuencias de la parapolítica, y la ciudad, por su parte, ha tenido una racha de administraciones muy cuestionadas y de mandatarios que han oscilado entre la ineptitud y la rapacidad, pero con Ospina, hay que decirlo, se siente “un nuevo latir”.

 http://historico.elpais.com.co/historico/abr012010/OPN/opi1.html

3 comments:

  1. Holá Pirjo, he leído hoy tu ‘blog’ interesante y me gustó mucho!

    Sinceramente escribes de tus amigos y de tu ciudad en Colombia, introduces una nueva perspectiva con tu historia privado sobre la ”historia-historia” :)

    (Nuestros maridos ha tenido una idioma común, pero el paisaje cultural muy diferente.
    He conocido Cataluña un año después de la muerte de Franco, y el comienzo de un paso a la democracia si era una época interesante!)

    Leo muchos libros y además, estos blogs son mi pasión, ahora tengo dos más en mi ‘bookmarks’, gracias por ti!!!

    Abrazos
    UllaE

    ReplyDelete
  2. Gracias Ulla. Me alegro mucho que te guste.
    Pienso que tu tienes algo que contar tambien, una historia que tiene muchas ganas de salir a la luz del dia.Fueron años que marcaron el paso, que dejaron huella tanto en tu historia personal como del pa+is donde viviste y aquellos años piden a gritos que se documenten.
    Estoy apenas tomando mis primeros pasos en el mundo de los blogs, aprendiendo cosas nuevas cada dia.
    Un fuerte abrazo,
    Pirjo

    ReplyDelete
  3. This comment has been removed by a blog administrator.

    ReplyDelete