En el mas profundo silencio del invierno, en la tumba de nieve (de la cual cantaba Adamo en mi lejana juventud) estoy mirando de mi ventana sobre el Rio Dala, o Dalälven como se llama en el idioma del país, sobre mi jardín cubierto de nieve y mi manzano desnudo, por mi balcón del cual casi no se puede abrir la puerta por la nieve amontonada y pienso que este será el mejor de los tiempos para comenzar la tarea que he estado postponiendo.
Esto es el diario de un viaje: o de varios viajes que he hecho a Colombia en los ultimos 30 años y constancia dejada del tiempo hace muchos años que lo llamé hogar: Cali, mi ciudad, colombianos, mi gente. Hubo un tiempo que pensé que viviría allá todos los dias de mi vida natural y fui hasta al Cementerio Internacional, en la cima de una colina en el sudoeste de Cali, donde entierran las personas no-catolicas y miré hacia el valle y hacia la montaña y pensé que allí estaba bien.Eso fue hace mucho, sin embargo y los vientos del destino me han llevado muy lejos de ese lugar paradisiaco.
Aqui, mirando sobre el rio Dala estoy bien tambien.


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