I had never thought of myself as a total and miserable failure on the dance floor. True, I never learned to dance, but it was not an issue in in 1968 or in 1970 when we danced twist or shake....you just had to do something, certain movements on the dance floor and look cool...no swirls or step sequences, no following somebody else's lead, no matching your steps to somebody else's, just dressing smart, looking good and following the music. Heck, I had even be called a good dancer ...by somebody even worse than me, I s'ppose.
"Las caleñas son como las flores"
That all came to an end in 1970. After that date I have not been able to dance, officially. I was declared a total block of wood with two left feet by people with fast gyrating hips and nimble feet who bore the remembrance of a thousand mornings woken up to the beat of bongo drums in their very dna. Oh, they tried to teach me, were very patient with me, but I was hopeless. My hips just didn't get it. The women of Cali were like flowers, but I wasn't one of them..
In the end it didn't really matter because I was an exotic bird in this landscape and there were people who liked that. I met a handsome, a little shy young man who wasn't a great dancer either. I did the right thing and married him, the only boy in Cali who didn't do salsa.
Llegamos apenas a tiempo para participar en la transformación de la ciudad de Cali de una capital provincial, soñolenta, seductora y paroquial a una urbe cosmopolita, moderna, civica y eficiente o sea la cara lavada y reconstruida de Colombia hacia el exterior: llegamos en la víspera de los VI Juegos Panamericanos en Cali. Parece una mentira pero mirando hacia atrás, Cali era el orgullo de todo el país, era la segunda ciudad mas grande (le superaba a Medellin) y la designación como sede de un evento de esa magnitud le transformo totalmente. Los elogios llovian sobre la ciudad: la ciudad civica, la capital deportiva de Colombia y muchos mas. Y nosotros fuimos parte de todo eso.
Los primeros dias en Cali nos hospedamos en un cuarto en un hostal que se llamaba "Casa del Viajero", una casona antigua situada al comienzo de la Avenida Sexta, llegando al Paseo Bolivar y la Puente Ortiz, en todo corazón de la ciudad. Los baños estaban situados en el corredor, el cuarto tenia una ducha con agua fria y cortina de plástico con un remendón y multitud de cucarachas que vivian su vida propia durante las noches. Dormiamos todos cuatro en la misma pieza. La limpieza, sin embargo era diaria y nos cambiaban las toallas y la ropa de cama al diario. Los primeros dias caminabamos mucho, viistabamos centros de idiomas en busca de empleo (mi hermano y atenía su contrato con el Colombo Americano) ya que sin saber el idioma del pais lo unico que nos quedaba que nos podía sostener era el boom del Inglés que todos querían aprender.
Logramos a alquilar un apartamento de tres alcobas en las alturas: en el edificio Residencia Norte que quedaba enseguida del almacen Sears, entre la Sexta y las Americas, cerca al central de Transportes. El apartamento quedaba en el piso 13 y tenía una vista increiblemente bella hacia los Farallones de Cali. Allí establecimos nuestro colectivo semi-familiar que durante el primer año se convertió el epicentro de fiestas y reuniones de los "gringos" en Cali. Debo especificar que la palabra "gringo" se usaba en ese tiempo normalmente pero no exclusivamente, en referencia a los ciudadanos norteamericanos (US americanos y canadienses), aunque en los años posteriores se llegó a referirse a todos los extranjeros procedentes de USA, Canada, Europa o Australia.
Mi hermano habia traido su sistema de estero, sus luces de disco (psicodelicas :)) y su musica grabada en cassettes de los Estados Unidos y hubo fiesta todos los fines de semana. La gente llegaba, de los centros de Inglés, los voluntarios de Peace Corps que se veia en montones en las calles, los que evadían la llamada de enlistarse al ejercito: la guerra en Viet Nam estaba en su apogeo y muchos jovenes norteamericanos preferieron vivir en exilio a de ser enviados a los pantanos de Sudeste de Asia, a morir y a matar. Hubo droga, si, no lo puedo negar, pero nosotros no usabamos nada y les pediamos a nuestros amigos que dos cosas que no permitiamos en nuestro apartamento era la mari y las armas de fuego. Desde luego, no puedo afirmar que las reglas se hubiesen siempre respetado, pero solo puedo hablar de mi misma y luego de mi novio: tomamos nuestros aguardientes y me gustaba fumar uno que otro marlboro, pero esos eran nuestros vicios. Eramos , como se decía en ese tiempo" muy "zanahorias".
Muy pronto estuvimos trabajando: nuestros amigos floridianos en el centro de idiomas Meyer que estana situado en una antigua casona estilo republicano francés en el lugar donde despues levantaron el palacio rosa, el prototipo del pastel de las fiestas de los nouveaux riche (perdon mi francés ;). Un asesinato arquitectonico mas de otros tantos que se cometieron en esos años. (para ampliar el tema de la arquitectura y la transformación del Cali viejo en una ciudad moderna y los crimenes contra el buen gusto cometidos en esa epoca le recomiendo el blog de DAKAR "http://huellasymemorias.blogspot.se/2012/05/ensayo-sobre-la-ciudad-del-olvido-y-sus.html/ensayo-sobre-la-ciudad-del-olvido-y-sus.html
"Empezare con el Hotel Alférez,recordemos,
que este fue un emblema de la ciudad; construido a principios del siglo
XX, el hotel surgió en una época perfecta para su próspero desarrollo;
por un lado, la aparición del ferrocarril que iba desde el mar hasta el
eje cafetero; y por otro, el hecho de que Cali fuera parada obligatoria
para los vuelos Buenos Aires- Nueva York, lo volvieron en el hotel mas
importante. Con su arquitectura romántica, su imagen, se convirtió enlas postales que iban “de Cali para el mundo”.
Sin
embargo, con el afán de modernización que empezó a rondar por la
ciudad, sobre todo después de la llegada de los juegos del ’71, los
dueños decidieron demoler este hermosísimo edificio a pesar de la
oposición de muchos.
El
Club San Fernando, por su parte, apareció en 1930 y fue durante mucho
tiempo, el club más prestigioso de Cali; a pesar de ser un lugar
excluyente, contribuyó en gran medida a la ciudad: durante los juegos
panamericanos, prestó su sede para ser escenario de algunos deportes
como esgrima; brindó su colaboración durante la explosión del 7 de
agosto; y en los 90’s le obsequió a la ciudad “La Negra del Chontaduro”.
El
club, fue demolido en el 2007 después de haber tenido muchos problemas
financieros y haber sido vendida la sede a un sujeto involucrado en el
narcotráfico, quien fue asesinado al año siguiente.
Estos
dos lugares tienen algo en común, y es que ambos fueron destruidos y el
lugar donde funcionaban, no tiene ahora ningún oficio. El hotel, que
fue arruinado mucho antes que el club está hoy convertido en una plaza,
pero antes de eso, estuvo mucho tiempo sin ninguna función; y el club
que hace sólo cinco años de su demolición, sigue sin funcionar. La
destrucción de lugares como estos para ser convertidos en plazas o
espacios inoficiosos no se qué propósito tiene, pero lo único que
refleja es que no nos interesa lo que pase con estos lugares que le
dejaron tan gratos recuerdos a la ciudad y a sus visitantes."
El centro Meyer contrataba solo angloparlantes nativos y por algunas semanas decidí asistir las clases para profes de Inglés (y aspirantes) en el Teacher's English Center con el viejo Bill Meier (creo que se llamaba así), un argentino ya con sus años por encima, siempre caballero, de finos modales. De allí llegué a Colombo Americano donde estaban buscando profesores para un programa en los colegios locales donde enviavan maestros de Inglés. La preparación era minima: una media hora con el cuento de "head start", los libros y la direcció donde. Eran los puestos menos deseados, enseñar en las primarias y los bachilleratos con clases grandes, cpon chicos poco motivados, indisciplinados y traviesos y había que viajar a los pueblos, en ocasiones, El sueldo era la mitad de lo ganaban los profesores de planta, de las clases para los adultos. Acepté y me tocó viajar a Yumbo, a una escuela de la parroquia, cogiendo bus en la Calle 15 a las cinco y cuarto de la madrugada, colgada de la puerta o apretujada como una sardina agarrada de un tubo metalico roto que podía quedarme en la mano en cualquier momento. Duré poco tiempo y en esos dias me enfermé de estomago tambien, seguramente por haber bebido agua del acueducto de Yumbo. Estaba infestada de amebas, no podía comer casi nada sin diarreas y malestar. Fue en esos dos primeros mese, trabajando en la escuelita en Yumbo cuando tambien comencé a dictar algunas clases de Inglén en la horas nocturnas en el Harris English Institute, en barrio Granada, a media cuadra de la Avenida Sexta. Era una casa amplia y antigua, con un balcon en el segundo piso, tambien convertido en salón de clase. Era una experiencia deliciosa: tenía 22 años, el cabello en dos colitas por encima de las orejas, una minifalda de flores pequeñitas de colores en un fondo azul marino, unas sandalias altas ...y manejaba apenas suficiente Inglés para sostener una conversación a medias...pero eso no parecía ser un problema. Era joven, extranjera y no hablaba Español. En esos primeros meses no creo que mis alumnos aprendieron mucho Inglés pero yo aprendí montones de Español....Mis alumnos eran en su mayoría jovenes adultos, muchos profesionales que querían mejorar su Inglés o aprender los principios. El metodo de Harris (el dueño del instituto era un canadiense alto y bien parecido, con una personalidad sociable, casado con una caleña de buena familia.) se basaba en lograr que la gente "soltara la lengua" desde el principio, que hablara sin importar mucho la parte formal, como la gramatica. Se basaba en la conversacíon, ampliar rapidamente el vocabulario, pero solo servía para aprender a hablar, no leer o escribir el idioma. Luego tuvimos que meterle mas gramatica, mas sintaxis y semantica, mas didactica, traducción, comprensión de lectura etc para ampliar la experiencia del aprendizaje.
en 1970, cuando llegamos, mi hermano y un par de amigos de el, a Cali, procedente de Miami, en el vuelo de Ecuatoriana de Aviación, en un DC 6, con escala en Panama. Decolamos de Miami Internacional despued del medianoche y llegamos a Calipuerto con la primera luz del dia.. Mi decisión de viajar a Colombia se había tomado en el ultimo momento, dos dias antes, cuando le dije a mi hermano que iría Colombia con él, no iba a regresar a Finlandia como el habia sugerido y tampoco me iba quedar en los Estados Unidos, donde tenia un novio de pocos meses y una visa de turismo por vencer. Fue una decisión de la cual nunca tuve motivo de arrepentirme.
Era como entrar a un sueño del cual no se despertaba. El tiempo corrió fuera del foco, con una desfiguración de la realidad que se hubo podido atribuir a alguna droga que estaba muy de moda en esos dias, excepto que no me drogaba. La realidad así como yo lo conocía ya no existía: estabamos en la famosa "dimensión desconocida".
La Damisela del Valle (siempre he percibido Santiago de Cali como una ciudad femenina. Antes le decia la Dama del Valle, pero ultimamente he empezado a usar el termino "damisela".) apenas se estaba despertando, sacudiendo sus siete velos de neblinans matutinas, desperezandose, envolviendose en su perfume favorito, la melaza de caña de azúcar cuando bajé del avión y caminé los pocos metros en el aire libre, con la brisa mañanera en mi pelo al edificio del aeropuerto donde pasamos por la inmigración, recogimos las maletas (traía solo una maletita de aproximadamente 8 kg de peso) y luego cogimos un taxi a la ciudad. Recuerdo muy poco de esa mañana: la gente muy bronceada y de poca estatura, la fragancia dulce en la brisa y las nieblas que se estaban levantandose.
Nota historica:
"a plana. Por: Julio César Londoño Cali 1960-2010 Abril 01 de 2010
En los años 60 los jóvenes caleños participan con entusiasmo en la
‘revolución mundial’: escuchan rocanrol, usan la píldora, fuman
marihuana, visten bluyines y minifaldas, son de izquierda y les encanta
un material novísimo, los plásticos (de aquí el calificativo de ‘chicos
plásticos’, que aún subsiste). Los mayores escuchan a Pacho Galán y
Lucho Bermúdez. Los señores usan sombrero, trajes de colores tierras y
pantalones con bota militar; las señoras, vestidos ceñidos pero nunca
por encima de la rodilla, y peinados con mucha laca.
En esta década y en la siguiente la
frívola Cali se sofisticó por primera y última vez. En 1960 llegó Fanny
Mickey y ‘prendió el mecho’: organizó festivales de arte y se desnudó en
la terraza del Hotel Aristi para el fotógrafo Hernán Díaz (y para
escándalo de la parroquia). Enrique Buenaventura empezó a urdir sus
dramas políticos. Los talleres de Pedro Alcántara, Hernando Tejada,
María Theresa Negreiros y Fernell Franco no cerraban nunca. Se
construyeron La Tertulia y el teatro al aire libre Los Cristales.
Jotamario y Gonzalo Arango cavaron aquí una de las trincheras centrales
del nadaísmo, un movimiento que introdujo en la poesía los temas urbanos
y desacartonó su lenguaje.
Por desgracia, imperaba en la época el
realismo socialista, una estética fatal que echó a perder generaciones
enteras de artistas.
En 1970 Cali tiene 859.000 habitantes y
dos universidades, la del Valle y la Santiago. La ciudad bulle de
preparativos para la celebración de los Juegos Panamericanos de 1971. Se
trabaja día y noche en la construcción de vías, puentes y escenarios
deportivos. La construcción de urbanizaciones formadas por residencias
uniformes empieza a predominar sobre las casas construidas al gusto del
cliente.
Al final de la década se inicia la
construcción de los primeros centros comerciales, Unicentro y
Cosmocentro, y aparecen las unidades residenciales cerradas y los
edificios de apartamentos.
En los 80 la expansión de la ciudad la
convierte en el centro de un área conurbana formada por Yumbo,
Candelaria, Jamundí y la propia Cali. En 1982 se erige la Torre de Cali,
un emblema totémico del Cali moderno.
Es la década de la irrupción del
narcotráfico, el fenómeno más revolucionario de la historia del país: el
capital, el poder y millones de hectáreas cambiaron de dueño. Aunque el
fenómeno permeó a toda la sociedad colombiana y ‘torció’ hasta la
guerrilla, Cali fue la doncella más perjudicada porque tuvo la desgracia
de contar con unos bandidos glamorosos que la sedujeron de cabo a rabo.
Ni Cali ni el país volvieron a ser iguales. No digo que antes las cosas
fueran color de rosa (las élites colombianas siempre han sido
famosamente torpes, excluyentes, ambiciosas y mezquinas) pero hay que
reconocer que el narcotráfico complicó hasta el delirio la ecuación
nacional.
Con la implantación de la elección popular
de alcaldes en 1987, las élites de la ciudad perdieron el poder a manos
de unos líderes plebeyos… y no menos voraces que sus aristocráticos
antecesores.
En los 90 desaparecieron los cines de
barrio y la ciudad volvió a cambiar su perfil económico: el comercio y
los servicios desplazaron a la industria como la principal actividad
económica de la ciudad.
En lo que va de este siglo, el Valle ha
sufrido las nefastas consecuencias de la parapolítica, y la ciudad, por
su parte, ha tenido una racha de administraciones muy cuestionadas y de
mandatarios que han oscilado entre la ineptitud y la rapacidad, pero con
Ospina, hay que decirlo, se siente “un nuevo latir”.
Gustavo Alvarez Gardeazábal es un buen escritor y he leido varias de sus novelas (Los condores no entierran todos los dias) y además fue profesor de mi primer esposo (fallecido hace muchos años) en la Univalle. Siempre le tuve mucha admiración y mucho respeto, pero no me gustó mucho el monologo que nunca vió la luz del dia en que habló sobre Cali en terminos poco generosos.
Todo el mundo tiene derecho a su opinión, pero pienso que una persona como el quien ha vivido y trabajado mucho en Cali, siendo concejal, diputado y gobernador del departamento en esa ciudad debería talvez poner algunas vivencias personales desagradables al lado antes de venir a hablar en publico en terminos tan despectivos de la ciudad que lo ha alimentado, sacado adelante, sostenido y admirado por tantos años.
Yo le guardo mucha gratitud a la ciudad de Cali y a Colombia en general: llegué en mis años aun formativos y dispuesta a empaparme, en bañarme, en submergirme en todo nuevo y Cali me recibió con los brazos abiertos. Mis años de vivir allá me ayudaron a crear la identidad que hoy tengo y lo aprendido allá llegó a incorporarse en mi personalidad y en mi manera de ver el mundo en una manera inequivocable e imborrable.
Siendo una persona privada (al contario a Alvarez Gardeazabal) puedo hablar de "lo bueno, lo malo y lo feo" tanto en publico como en privado y me pueden criticar por decir mi verdad pero creo que duele menos, tiene menos (o ninguna) consecuencia y solo me sirve para rellenar los espacios vacios de mis memorias de una ciudad a la cual amé mucho y a la cual aun quiero, aunque talvez un poco menos.
Cali es una ciudad repelente, pretenciosa y extravagante : Gustavo Álvarez Gardeazábal
"Cali es una ciudad repelente que terminó bailando el ritmo extranjero de
la salsa porque nunca admitió que podía reflejar musicalmente sus
propias raíces. Cali es una ciudad con ganas de ser cosmopolita pero que
no ha pasado de ser una ciudad dividida en dos guetos por una avenida,
la Simón Bolívar. Al oriente, el guetto mayúsculo de Aguablanca y sus
agregados con la mayor población negra, al oeste la ciudad antigua con
sus cada vez mas rancias pero más escasas familias blancas que con una
pretendida generosidad les han permitido a otro poco de gente de
estratos sociales superiores convivir con ellos en circunstancias
muchísimo mas cómodas que las del otro gueto."
"Cali podría ser considerada como un amasijo de vertientes negras e
indígenas muy definidas, de ancestros blancos feudales y de inmigrantes
blancos, morenos y mestizos llegados desde campos y veredas, de
municipios cercanos. Sin embargo nadie puede negar que buena parte de
sus negocios son manejados por colonias venidas de más lejos como las
marinillas, las nariñenses o las tolimenses. De esa revoltura es de
donde surge la repelencia de Cali para no ser una ciudad turística, de
donde nace la absurda incapacidad de su pretendida clase dirigente, y de
donde debe haber salido el sentimiento de antipatía que Cali me genera." (GAG)
En 1997 fue elegido Gobernador del Valle del Cauca para el periodo 1998-2000, con una amplia ventaja sobre su más cercano contendor, el ex Gobernador Carlos Holguín Sardi. "En el año de 1999 fue acusado de enriquecimiento ilícito por haber
vendido en el año de 1992 una escultura por el valor de siete millones
de pesos a quien resultó ser un testaferro de un narcotraficante. Fue
hallado culpable y condenado a seis años y seis meses de prisión, lo que
lo obligó a dimitir como Gobernador y pagar la condena. Álvarez
Gardeazábal se refirió a su caso como "Orquestado por la campaña
presidencial de Horacio Serpa y la embajada estadounidense""Wiki)
Será que la antipatía que el señor Alvarez Gardeazábal le siente a Cali tendrá que ver con lo mal que le fue como gobernador? Desde luego y sin conocer el caso mas al fondo, a simple vista pareciera que cayó en una trampa tendida por sus enemigos politicos y cayó facil. Por eso se le puede talvez perdonar lo mal hablado.
Fue en el mes de Mayo con la llegada de la primavera a estas latitudes, cuando las lilas florecian y las aves migratorias se hacian a ver en nuestros contornos trinando con gusto mientras construian sus nidos en los abedules robustos y antiguos que guardan la entrada a la casa cuando al fin obtuve la respuesta que anhelaba a escuchar: "pues si, si tu quieres, te acompaño a Cali".
Mi hija decidió a viajar tambien, hace 22 años no habia vuelto a su pais nativo, a su tierrita, a su ciudad. Su esposo que siempre habia mostrado interes en conocer el pais de ella se apuntó tambien al viaje y naturalmente, los dos muchachos, de 5 y 7 años. La suegra se apuntó tambien, quería conocer a Colombia, pero mas que todo por no dejar a su unico hijo y sus unicos nietos a viajar a un pais tan lejano y tan peligroso como Colombia solos, sin ella. Hice las reservas para el 30 de noviembre, epoca pre-navideña, por un lado por conseguir precios mas comodos pero tambien porque la familia quería celebrar la navidad en casa. Yo quería que se empaparan de la alegria pre-navideña en Colombia, los villancicos, el alumbrado y la fiesta de las velitas en la vispera de la Inmaculada.
Así que este viaje realmente era el viaje de ella, de mi hija y el cumplimiento de su deseo de muchos años de mostrar su tierra a su familia sueca. Creo que le hizo mucho bien: visitar la tumba de su padre y de sus abuelos, reforzar los lazos de consanguinidad con sus parientes caleños: uno de sus tios habia viajado de los Estados Unidos con su señora, solo para estar en Cali cuando llegaramos, una oportunidad para ver a su sobrina y conocer a su familia. Estaba el otro tio tambien, su señora y los dos primos, la hija de la prima y muchos mas. Creo que lo que le hizo mas impacto a mi hija y especialmente a la suegra de ella fue la oprtunidad de conocer, ver de cerca y en una relación muy familiar e intima, las vidas de personas de otra cultura, otra idiosincrasia, otras condiciones socioeconomicas, otro marco para sobrevivir deque ellas habia visto antes en sus repetidos viajes de turismo a las playas europeas o aun de Bulgaria (aunque tecnicamente un pais europeo no dába la impresión de serlo) o Turquia. Las personas, los hogares y las historias de los colombianos que conocieron eran de vida real, la cotidianidad colombiana, las condiciones que les habia tocado no tanto por esfuerzo propio sino por haber nacido en una sociedad de clases: cosa superada en su propio pais desde hace mas de cien años.
El encuentro con la antigua empleada de la casa de sus abuelos, su hija y su nieta fue lo que conmovió a mi hija hasta no poder llorar mas.
Indigena del departamento de Cauca, de la montaña, del pueblo de lo paeces no es mas grande que las niñas del segundo año, de 8 años, de la escuela donde trabajé mis ultimos doce años de vida laboral. Una mujer humilde, sencilla, pero con un carácter definido, tiene igual facilidad al llanto como a la risa y su risa es una delicia de escuchar: tiene tono de voz bien claro y su risa es como el sonar de campanillas de plata.
La reunión entre ella y mi hija, la hija de ella quien se crió en la casa de mis suegros, sieno ahijada de mi suegro y la hija de 12 años de ella: tres generaciones de mujeres trabajadoras, luchadoras y tenaces pero generosas y davidosas, alegres y amables, honradas a morir y leales como solo ellas.
A la nieta la estan educando para que salga adelante, para salir del barrio de estrato 3 detrás de la plaza de mercado, del olor de las verduras putrefacientes, de la contaminación de los exhaustos de volquetas, motocarros, motos, taxis, camiones y buses. La nieta es una manifestación del deseo del ser humano de formar familia, tener a alguien a quien querer, cuidar, preocuparse y abrazar. Una niña dulce y ambiciosa, criada con mano suave y gentileza, con padre ausente, aunque parte de su vida, con una abuela quien la ha criado junto con su madre, pero con abuelos paternos que tambien son parte de su vida, fue una hija planificada y amada desde el principio, por una mujer que sintió su reloj biologico marcar el paso de los años fertiles y viendo que algun dia cuando su madre ya no vivía no tendría a nadie a quien amar en el mundo le pidió a un amigo de darle un hijo y así fue. Tuvo mucha suerte (o talvez escogió bien al padre de su hija) porque el, aun cuando no le exigian nada, se responsabilizó por la educación de su hija y sus padres estuvieron muy felices de tener una linda nietecita y así. las familias colaboran entre sí para que la niña se eduque bien y tenga futuro.
La abuela trabajó en la casa de mis suegros de empleada domestica por 35 años, pero como no le pagaban las cuotas del fondo de pensiones sino por un tiempo corto al ultimo no le alcanzaban para un ajubilación: solo para el rembolzo de los dinero contribuidos. Al morir de mis suegros y al repartir las casas entre los hijos ella y su hija se quedaron en la calle. Ninguno de los hijos se responsabilizó por ellas, les avisaron que su contrato con la familia se habia terminado y que desocuparan el cuarto donde dormían porque el heredero de la casa la iba modificar y tumbar esa parte de la casa para construir un apartamento en el segundo piso. Porque el otro de los hijos que vivia enseguida no les recibió en su casa sigue siendo un misterio para mi; hubiese sido lo logico, especialmente porque mi suegro las había recomendado a sus hijos al morir diciendo que no las desampararan. Hice un error gigantesco en no viajar a Colombia en ese tiempo, para el entierro de mi suegro, porque por no haber estado allá se hicieron un monton de cosas que a mi parecer siguen siendo mal hechos. La verdad es que estaba mal de dinero y hace un par de años habia estado en Colombia, sola, por mas de un mes, el viaje que consideré mi despedida a mis queridos suegros: pasé ese tiempo sentada con ellos, hablando, escuchando, compartiendo con ellos: despediendome con ellos en vida. Nunca jamás en mi mente me imaginé que la familia no compartía mis parametros de justicia y moralidad.
Les tocó buscar vivienda en otra parte y con los dineros devueltos de la pensión y una pequeña suma que le había dejado mi suegro compraron los electrodomesticos y los muebles para un pequeño apartamento en un barrio semi-peligroso. lejos de la casa donde habían vivido casi toda la vida. La hija le ha tocado duro, en una economía gris, de rebusque, sin trabajo fijo, haciendo mandados en alguna empresa, vendiendo comida que su madre prepara en las empresas donde la conocen y donde trabaja, haciendo manicure y pedicure ha conseguido pagar el arriendo y poner comida en la mesa.
(de estas cosas no se da cuenta uno recostada en un sillon al lado de la piscina en un hotel de turismo en Rhodos o haciendo slalom en un pista de un centro deportivo en los Alpes italianos....)
La ultima vez cuando las ví hubo en ese apartamento modesto en Ciudad Cordoba, donde vivian hace 7 años cuando estuve en Cali en una visita larga de tres meses. Estuve hospedada donde una amiga, en un conjunto cerrado pero pasé un fin de semana en el apartamento y las habia vistado varias veces. Tambien contraté la hija para que nos ayudara con el oficio en la casa de la amiga y con el lavado de la ropa: ella nunca ha trabajado como empleada domestica, pero sabiendo que ella necesitaba el dinero le pregunté si se apuntaría. Ella tambien venía a la casa de mi amiga para arreglarnos las uñas y nos sentabamos en el antejardín a tomar unas cervezas o una copa de vino: ella siempre ha sido para mi una amiga, en el primer plano. En algunas ocasiones les he enviado dinero, para un regalo de navidad y les he recordado del hecho que si las cosas se ponen realmente malas no se fueran a olvidar de la existencia mia.
(Estamos organizando una cuenta donde reunir dinero para enviarles con cierta regularidad, talvez cada mes o cada tres meses para ayudarles economicamente. Ademas de nosotros mi hija y su esposo, mi hijo, y la suegra de mi hija quienes han prometido participar regularmente. La proxima vez en Cololombia le llevo la tarjeta para sacar dinero de la cuenta ellas mismas. Es un esfuerzo, aun cuando retrasado, para corregir la falta que la familia cometió con la empleada en no completarle las cuotas que faltaban para que ella le pagaran su jubilación.)
En el mas profundo silencio del invierno, en la tumba de nieve (de la cual cantaba Adamo en mi lejana juventud) estoy mirando de mi ventana sobre el Rio Dala, o Dalälven como se llama en el idioma del país, sobre mi jardín cubierto de nieve y mi manzano desnudo, por mi balcón del cual casi no se puede abrir la puerta por la nieve amontonada y pienso que este será el mejor de los tiempos para comenzar la tarea que he estado postponiendo.
Esto es el diario de un viaje: o de varios viajes que he hecho a Colombia en los ultimos 30 años y constancia dejada del tiempo hace muchos años que lo llamé hogar: Cali, mi ciudad, colombianos, mi gente. Hubo un tiempo que pensé que viviría allá todos los dias de mi vida natural y fui hasta al Cementerio Internacional, en la cima de una colina en el sudoeste de Cali, donde entierran las personas no-catolicas y miré hacia el valle y hacia la montaña y pensé que allí estaba bien.Eso fue hace mucho, sin embargo y los vientos del destino me han llevado muy lejos de ese lugar paradisiaco.
Aqui, mirando sobre el rio Dala estoy bien tambien.